Soy Noticia!!

Thursday, July 06, 2006

Soy Noticia!!

Una denuncia necesaria


El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, reiteradamente condenado por la mayoría abrumadora de los países miembros de la ONU y por organizaciones, instituciones y personalidades de reconocido prestigio internacional, obstaculiza seriamente nuestro acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones.
Desde el año 1962, Cuba tiene prohibido el acceso a las telecomunicaciones y equipos de cómputo de cualquier compañía o subsidiaria estadounidense. Los científicos y profesionales norteamericanos necesitan, todavía hoy, la autorización del Departamento del Tesoro de su país para viajar a Cuba.
Debido al bloqueo, el sector cubano de las telecomunicaciones ha sufrido pérdidas millonarias en las actividades de telefonía básica e inalámbrica, sistemas de alarma, comercio electrónico y comunicaciones postales. Solo en la actividad telefónica, las pérdidas ascendieron a 21,7 millones de dólares en el año 2002.
La ley Helms Burton, que Estados Unidos puso en vigor en 1996 para reforzar el bloqueo, frustró la creación de una empresa mixta para la producción de cables de fibra óptica, coaxiales y de transmisión de datos que podrían comercializarse en Cuba, Centroamérica y el Caribe, lo que significó la pérdida de decenas de millones de dólares anuales.
La empresa de telefonía celular CUBACEL se ha visto afectada por la imposibilidad de concretar acuerdos de roaming automático con sus similares del continente americano. Todas las empresas encargadas de proveer la señalización entre operadores de la norma TDMA y los formatos establecidos para el intercambio de los ficheros de facturación, son estadounidenses, y el Departamento del Tesoro les ha negado la autorización para facilitar estos servicios. Estas afectaciones se estiman en dos millones de dólares.


Debido al bloqueo, Cuba no ha podido adquirir la tecnología para la firma digital, imprescindible para el comercio electrónico, y ha visto limitada por ello su participación en el programa que al respecto desarrolla la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
Desde el año 2000, por no disponer de las tecnologías de certificados digitales, está paralizado este programa que permitiría a productores del oriente de Cuba vender sus bienes y servicios por Internet fundamentalmente a otros países del Caribe. Los proveedores -empresas de EE.UU.- tienen prohibido suministrar esa tecnología a Cuba.


En el comercio por vías tradicionales, empresas mixtas y sectores claves dentro de las exportaciones cubanas reportan importantes pérdidas por no poder realizar transacciones en dólares norteamericanos. Tal es el caso de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA), cuyas pérdidas por este concepto ascendieron a casi 1 millón de dólares solo durante el 2001.
Debido a la imposibilidad de comprar en el mercado estadounidense, la Empresa Cubana de Tecnologías de la Información y Servicios Telemáticos Avanzados (CITMATEL), uno de los principales suministradores de equipos de computación a centros científicos del país, tiene que adquirirlos a través de terceros y pagar hasta un 30 por ciento más en relación con el precio en Estados Unidos.
Las leyes estadounidenses prohíben exportar o reexportar a determinados países, entre los que figura Cuba, productos de software de empresas norteamericanas.
Por este motivo, Cuba se ve obligada también a comprar las licencias de software, sus actualizaciones y la transferencia de tecnología a través de terceros países, con el consiguiente incremento de precios y la demora en la adquisición.
El 10 de abril de 2003 el Departamento de Comercio de EE.UU. informó su decisión definitiva de denegar una licencia de exportación a USA/Cuba-Infomed, organización no gubernamental humanitaria radicada en California, que pretendía, como en ocasiones precedentes, donar 423 computadoras que serían instaladas en hospitales y policlínicos cubanos para apoyar la red de diagnóstico e informaciones médicas.
En esta oportunidad las computadoras estaban destinadas al Instituto de Nefrología y a la red nacional de atención a enfermedades renales, donde facilitarían un estudio epidemiológico para la prevención de enfermedades renales crónicas, al Cardiocentro del Hospital Pediátrico William Soler, la red cardiopediátrica nacional y la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, donde estudian más de 7 mil jóvenes provenientes de familias humildes de América Latina, el Caribe, Estados Unidos y África.
Estas computadoras eran similares a otras donadas anteriormente y con capacidad de procesamiento igual a la de equipos que pueden ser adquiridos en cualquier tienda minorista en Estados Unidos. Según la carta que deniega la licencia, “Los Departamentos de Comercio, Estado y Defensa de los Estados Unidos han llegado a la conclusión de que esta exportación sería perjudicial a los intereses de política exterior de los Estados Unidos. El Gobierno de los Estados Unidos ha revisado su carta de impugnación… y mantiene su decisión de denegar esta solicitud debido a los altos niveles de capacidad de procesamiento de las computadoras solicitadas y el riesgo de su desvío para usos y usuarios no autorizados”.
No fue hasta julio del 1994 que el Departamento del Tesoro de los EE.UU. decidió autorizar la transferencia de datos e información a Cuba a partir de cualquier servidor norteamericano, siempre que no involucrase transferencia de dinero hacia la Isla. Este cambio intentaba poner en práctica la Ley Torricelli, de 1992, que reforzó el bloqueo e identificó las comunicaciones con Cuba como una vía para la injerencia en los asuntos internos de nuestro país.


Pero Cuba no puede conectarse a Internet a la velocidad que desee hacerlo o con tantos canales y proveedores independientes como pueda elegir. Cada vez que se intenta añadir un nuevo canal a Internet, la contraparte estadounidense debe obtener la licencia apropiada del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Cuba se ha visto imposibilitada de acceder a las redes globales utilizando cable submarino de fibra óptica debido a las restricciones impuestas por el bloqueo.
Además de negarles a los cubanos el disfrute de estas tecnologías, Estados Unidos pretende utilizarlas con fines de subversión política e ideológica contra Cuba.
A partir de 1996 el gobierno de los EE.UU ha estado financiando con sumas millonarias la creación de sitios Web y publicaciones electrónicas en Internet para orquestar campañas de difamación contra Cuba.
En una escalada agresiva, el 26 de marzo del 2003, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, anunció el otorgamiento de importantes fondos federales adicionales para las transmisiones de radio y televisión contra Cuba, en violación de las reglamentaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
Esas transmisiones suman más de 2 200 horas semanales y tienen como fin estimular la subversión interna, los planes de sabotaje, la emigración ilegal y difundir mentiras contra Cuba.
Cuba denuncia una vez más la política genocida de bloqueo y agresiones de todo tipo por parte del gobierno de Estados Unidos, a pesar de las cuales proseguirá su política de desarrollo a gran escala de las nuevas tecnologías informáticas y de comunicaciones pese a sus modestos recursos materiales y financieros, apoyándose en el conocimiento que ha sabido cultivar en su pueblo.